CÓDIGO DEL HUDITOR DE DIANÉTICA

 

 

 

El Código del Auditor no debe violarse jamás La práctica en Dianética ha demostrado que la violación del Código del Auditor por sí sola puede interrumpir el avance de los casos.

 

El auditor debe ser cortés en el trato con todos los preclears.

 

El auditor debe ser amable, no permitiéndose ninguna crueldad hacia los preclears, ni rindiéndose a ningún deseo de castigar.

 

El auditor debe estar callado durante la terapia, no siendo dado a hablar más de lo que es absolutamente esencial en Dianética durante una sesión real.

 

El auditor debe ser digno de confianza, manteniendo su palabra cuando la haya dado, cumpliendo los horarios de sus citas y sus compromisos de trabajo, y no contrayendo ningún tipo de compromiso si tiene la más mínima razón para creer que quizá no lo pueda cumplir.

 

El auditor debe ser valiente, nunca cediendo terreno o violando los fundamentos de la terapia porque un preclear piense que debiera hacerlo.

 

El auditor debe ser paciente en su trabajo, nunca inquietándose o molestándose a causa del preclear, sin importar lo que haga o diga el preclear.

 

El auditor debe ser concienzudo, no permitiendo jamás que se influya en su plan de trabajo o que se eluda una carga.

 

El auditor debe ser persistente, no desistiendo jamás hasta haber logrado resultados.

 

El auditor debe ser reservado, jamás debe darle al paciente información alguna sobre su caso, incluyendo evaluaciones de datos o estimaciones adicionales de tiempo en la terapia.