Este artículo en audio hecho por ordenador. Las creencias 15ª parte

 

Definir una creencia generadora,  de apertura

«El todo es cambiar».

 

UN CUESTIONAMIENTO DEL VÍNCULO

¿Qué es una creencia generadora, de apertura? ¿Cómo se construye?

¿Cuáles son los criterios?

Lo que crea una creencia limitante —insistamos en ello— son los vínculos de igualdad o de implicación.

Dado que es la calidad del vínculo lo que caracteriza a la creencia limitante, lo que definirá a la creencia de apertura y generadora es el cambio de vínculo.

 

 Los vínculos

 

Definir una creencia de apertura es cambiar el vínculo, arbitrario y rígido, por formulaciones más flexibles, más matizadas:

           puede ser,

           es posible,

           a veces, en ciertos contextos,

           en algún momento,

           hasta hoy,

           en este lugar,

           algunas personas,

           una parte de mí,

           etcétera.

 

 El motor

 

Transformar nuestras creencias limitantes significa cambiar el motor de nuestra vida, de nuestro pensamiento, de nuestras decisiones. El motor «tengo que, debo...», que es un motor de dificultad, de obligación, y que consiste en alejarse de los problemas, de lo negativo, del pasado, va a convertirse en la creencia de apertura, en un motor que toma la dirección del potencial futuro, de lo positivo, de las soluciones, etcétera.

Los términos que expresan esta apertura son, por ejemplo: «puedo, es posible, me permito, tengo ganas de, es agradable...». Así, la impresión de todo o nada se vuelve más matizada, la rigidez deja su lugar a la flexibilidad, y la exclusividad del todo o nada se abre para ir hacia más opciones. «Todos los hombres, todo el tiempo» se convierte en «algunos hombres, en ocasiones sí y en ocasiones no», lo cual abre posibles opciones y nuevas conductas.

De hecho, el aspecto general, impersonal, semejante a una ley: «todas las mujeres son distraídas», se convierte en personal: «todas las mujeres que conozco, bueno, la mayor parte, hasta hoy, son con frecuencia distraídas».

Como hemos dicho, la creencia limitante no tiene en cuenta lo real, sino que lo reemplaza. Es un instante cristalizado. Después del cambio, la creencia se adapta al exterior y a nuestras necesidades interiores.

Ya sea de manera progresiva o más brutal, la actualización de una creencia generadora se acompaña a menudo de una impresión física. Las sensaciones se modifican, se aligeran; el cuerpo se distiende, se dinamiza; el tórax se abre. De hecho, lo que nos parecía reactivo al aspecto limitante de la creencia (bloqueado, rígido, tenso) se metamorfosea, y esta vez se convierte en reactivo a las nuevas perspectivas de la creencia de apertura.

En realidad, no hay otro vínculo entre esos dos objetos más que el que construimos nosotros mismos'. Y podemos etiquetarlo de otra manera, intentar modular ese vínculo, impugnarlo, transformarlo e introducir flexibilidad en él.

 

En lugar de utilizar operadores modales («tengo que») y cuantificadores universales («siempre», «todo el mundo», «todo el tiempo»), con sus características extremadamente rígidas, la proposición se enuncia así: «se puede», «a veces», «quizá», «una parte de mí», «de vez en cuando»...

 

CUBRIR EL TERRITORIO DE LA ANTIGUA CREENCIA

 

La siguiente pregunta, indispensable, es saber si la creencia de apertura reemplaza de manera total y verdadera a la creencia limitante.

Tomemos un ejemplo:

«Todos los hombres son siempre hostiles y peligrosos,  y yo tengo necesidad de ser amada por un hombre  para poder amarme a mí misma».

La creencia de apertura y adaptativa no podría ser:

«Todo el mundo me ama y yo soy admirada por todo el mundo».

Porque esto no tiene nada que ver con la creencia limitante, y no cubre en absoluto el territorio de esta creencia.

Es el mecanismo de generalización y la discrepancia lo que sostiene a la creencia limitante que debe ser cambiada al transformarla en creencia de apertura.

«Todos los hombres son siempre hostiles».

En esta creencia hay que cambiar los «todos» y los «siempre». La formulación podría ser:

Algunos hombres, en ciertos momentos, en parte y en ocasiones,  son agresivos y en otras ocasiones no lo son».

Esta formulación es mucho más de apertura; sin embargo, no está todavía completa. Dado que no cubre ni concierne sino a uno de los extremos de la creencia que el sujeto quiere cambiar; su acción es parcial. Recordemos su formulación anterior, completa:

«Todos los hombres son siempre hostiles y peligrosos  y yo tengo necesidad de ser amada por un hombre  para poder amarme a mí misma».

La segunda parte de la creencia limitante también debe ser transformada para liberar por completo al sujeto. Si solo actuamos en una parte de la creencia, es probable que solo ayudemos a una parte del sujeto en su proceso de evolución; el sujeto debe encontrar una creencia que recubra por completo a la creencia antigua, como por ejemplo:

«Algunos hombres, en ciertos momentos, en parte y en ocasiones,  son agresivos, y en ocasiones no lo son, y que yo sea amada o no  por un hombre es independiente del amor que yo sienta por mí  misma. En otros términos: tanto si un hombre me ama como si  no me ama, yo puedo amarme o no a mí misma».

Comprendemos ahora la medida en la cual la nueva creencia re-emplaza la totalidad de la precedente, es decir, hace imposible e in-compatible la presencia de la creencia precedente. Tú pasas la noche con alguien o la pasas sola. Para ir de un punto a otro, puedes tomar tal medio de transporte o cualquier otro. Sin embargo, no puedes estar al mismo tiempo en un automóvil en la tierra y en un avión en el aire? Puedes creer que todos los hombres son siempre peligrosos o puedes no creerlo?.

 

LA CREENCIA DE APERTURA ESTÁ ADAPTADA A LA REALIDAD Creencia y contracreencia

Una creencia generadora nunca es un sueño o un delirio. Está adaptada a la realidad.

Para retomar uno de los ejemplos anteriores: «Todos los hombres son siempre benévolos y están llenos de amor» sería una creencia poco generadora. Esta formulación es tan limitante como la creencia de salida («Todos los hombres son peligrosos»). Creer lo anterior significa mantenerse en una forma de pensamiento de todo o nada, estructurada con base en cuantificadores universales: «todos los hombres», «siempre» (y/o en operadores modales). Es una nueva creencia limitante, dado que la realidad es un muestrario en movimiento continuo y adaptado al eterno movimiento emocionante de la vida.

«Todos los hombres son siempre benévolos y están llenos de amor» es una contracreencia, una reacción que formulamos en ocasiones debido a nuestro deseo de cambiar de creencias y que nos hace pasar de una pesadilla a un delirio de niñita con ropa floreada, de ojos azules que giran hacia las nubes. Cambiamos, en efecto, un término por su opuesto: «hostiles y peligrosos» se convierte en «benévolos y llenos de amor». Pero, de hecho, no es más que un sueño, un delirio, una mentira, un capricho que el terapeuta no debe provocar. Esta formulación es inadecuada por completo, tan desconectada del principio de la realidad como la precedente.

Cuando se trabaja con creencias limitantes en terapia, a menudo los pacientes oscilan entre creencia y contracreencia, y la creencia de apertura está debajo de ese cruce entre la creencia y la contracreencia.

 

CREENCIA LIMITANTE

Cuantificadores universales: siempre, jamás

Operadores modales: tengo que

Todo o nada

Rígida

Exclusiva

General, universal

Cristalizada

No sometida a la realidad: adivino que...

No tiene en cuenta las diferentes partes de la personalidad

 

 

CREENCIA DE APERTURA

Contextualizada: en la casa...

No obligatoria: yo puedo...

Flexible: hasta ahora, una parte de mí...

Flexible

No exclusiva / elecciones

Personal

Adaptativa

Sometida a la realidad: observo que...

Ecológica