Las órdenes engrámicas.

 !No vales para nada! , !No puedo entrar! , !No mereces nada! , !No mereces el amor! , !No mereces que te den nada! , etc.

"¡Toma eso! Toma, te vas a enterar. ¡Vaya si te las vas a llevar todas.” Podría decir a la mente analítica que robara, etc.

"¡Regresa aquí! ¡Ahora quédate aquí!", "¡Quédate ahí!", "¡Lárgate!"

"Duérmete", en la que el "hombre" tendría que dormirse. Mueve tantas casillas hasta llegar a una que dice: "Nadie debe descubrirlo",

"Tengo miedo", en la que el "hombre" tendría miedo. Mueve nuevamente hasta una casilla que dice: "Debo irme", de modo que el "hombre" se iría. Mueve una vez más hacia una casilla que dice: "No estoy aquí", y faltaría la casilla. Y así sucesivamente

 

Primero está el tipo de orden expulsora del paciente. Estas se llaman rebotadores en lenguaje coloquial. Incluyen cosas como "¡lárgate!", "no vuelvas nunca" "tengo que mantenerme alejado", etc., etc., incluyendo cualquier combinación de palabras que literalmente signifiquen expulsión.

 

En segundo lugar está el tipo de orden retenedora del paciente. Estas incluyen cosas como "quédate aquí", "siéntate ahí y piénsalo", "vuelve y siéntate", "no puedo ir", "no debo irme", etc.

 

En tercer lugar está el tipo de orden negadora del engrama que, traducida literalmente, significa que el engrama no existe: "No estoy aquí", "esto no lleva a ninguna parte", "no debo hablar de ello", "no puedo recordar", etc.

 

En cuarto lugar tenemos el tipo de orden agrupadora de engramas que, traducida literalmente, significa que todos los incidentes están en un lugar en la línea temporal. "Todo se me amontona", "todo pasa a la vez", "todo se me viene encima", "te va a caer todo", etc.

 

En quinto lugar está el desorientador de! paciente, que envía al preclaro en dirección equivocada: lo hace ir antes en vez de ir más tarde, ir más tarde cuando debería ir más temprano,

 

El rebotador envía al preclaro a toda velocidad de regreso a tiempo presente. El retenedor lo mantiene justo allí donde está. El negador le hace sentir que no hay ningún incidente presente. El cuarto, el agrupador, reduce su línea temporal de manera que no haya línea temporal. El desorientador invierte la dirección que se necesita seguir.

 

Entrar en contacto con cualquier engrama hace que el preclaro reaccione "analíticamente". Igual que en el caso de un engrama que es reestimulado, las órdenes impactan contra su analizador, y, aunque éste puede creer firmemente que acaba de computar la reacción espontáneamente, en realidad está hablando a partir del contenido de uno o varios engramas.

 

Este es el método de la técnica repetitiva.

En la técnica repetitiva -para los propósitos de la terapia- debe aprender a pensar como un engrama. Y tendrá que observar cómo se conduce el individuo por la línea temporal. También tendrá que observar el tipo de reacción que tiene el individuo, y de ahí sacar la conclusión de qué tipo de orden está molestando al individuo cuando no coopera o no sabe.

Esto no significa que la técnica repetitiva sea difícil; no lo es. Pero la habilidad que tenga el auditor para usarla es la razón principal de porqué un caso requiere más tiempo con un auditor que con otro. Es una habilidad precisa. Es jugar con ingenio al juego antes mencionado. ¿Dónde está atorado el preclaro y con qué orden? ¿Por qué el preclaro de pronto ha dejado de cooperar? ¿Dónde está la carga emocional que está retrasando el caso? Con la técnica repetitiva, el auditor puede resolver todos estos problemas, y un auditor ingenioso los resuelve mucho más rápido que un auditor no ingenioso.

 

A medida que retrocede por la línea  temporal, contactando con engramas, el preclaro se encuentra con áreas de "inconsciencia" que están ocluidas por "inconsciencia" o por emoción. En los engramas más antiguos puede esperarse que el preclaro se ponga a bostezar y bostezar. La orden de "dormir" no es la responsable de esto: la "inconsciencia" se está liberando (los auditores llaman a esto boil-off ). Durante unas dos horas, un preclaro puede buscar a tientas, caer en la "inconsciencia", parecer drogado, empezar a dormirse, sin que haya presente ninguna de estas órdenes.

 

Parte del conjunto engrámico de datos es el cierre del analizador. Cuando se retorna al preclaro y se contacta con un engrama, el preclaro experimenta una atenuación del analizador, lo que significa que es mucho menos capaz de pensar en el área. El boil-off de la "inconsciencia" es un proceso necesario para la terapia, porque esta "inconsciencia" podría ser reestimulada en la vida diaria del individuo, y, al reestimularse, hacer que su capacidad intelectual se redujera un poco o mucho, disminuyendo la velocidad de sus procesos de pensamiento.

 

Entonces, el aspecto de la "inconsciencia" reduce la consciencia del preclaro, cuando quiera que se haga contacto con él. Tiene ensueños, murmura tonterías, forcejea torpemente. Su analizador está penetrando el velo que lo separaba del engrama. Pero cuando está en este estado es también muy susceptible a una orden engrámica.

 

Cuando el auditor le insta a atravesar el engrama y a relatarlo (aunque el auditor sabe que pueden pasar minutos hasta que haya suficiente boil-off de esta "inconsciencia" para que el paciente lo atraviese), el preclaro puede quejarse de "no puedo regresar a estas alturas". El auditor rápidamente toma nota de esto. Es una orden engrámica que está manifestándose. No pone al paciente al corriente de este conocimiento: el paciente generalmente no sabe lo que está diciendo. Si el paciente entonces sigue teniendo dificultades, el auditor le dice: "Di `no puedo regresar a estas alturas' ". Entonces el paciente repite esto, y el auditor le hace repasarlo y repasarlo. De pronto se presenta un somático y se contacta el engrama.

 

Al entrevistar a un paciente, el auditor anota cuidadosamente, y sin que parezca que lo está haciendo, qué frases elige y repite acerca de sus males o acerca de la Dianética. Después de haber colocado al paciente en evocación, si descubre que éste, por ejemplo, insiste en que "no puede ir a ningún lado", el auditor le hace repetir la frase.

 

La repetición de tal frase una y otra vez succiona al paciente hacia atrás por la línea temporal hasta ponerlo en contacto con un engrama que la contenga. Puede suceder que este engrama no se libere -teniendo demasiados antes de él-, pero no se liberará sólo en el caso de que exista la misma frase en un engrama anterior. Por tanto el auditor continúa con la técnica repetitiva, haciendo que el paciente vaya más y más atrás en busca de ella. Si todo sale según el plan, el paciente muy a menudo soltará una risita ahogada o una risa de alivio. La frase se ha soltado. El engrama no se ha borrado, pero esa parte de él no influirá en la terapia a partir de entonces.

 

 

Cualquier cosa que haga el paciente con respecto a los engramas y cualesquiera que sean las palabras que emplee para describir la acción, generalmente están contenidas en esos engramas. La técnica repetitiva quita la carga de las frases, de modo que se puedan abordar los engramas.