Cerebro reptil o instintivo

Cerebro reptil o instintivo

El cerebro básico, reptil o instintivo , el llamado Sub – Cerebro “Reptil” es un antiguo mecanismo neuronal que ejecuta los programas básicos de la vida.  Es un sustrato donde se ubican los instintos y los cambios psicológicos necesarios para asegurar la supervivencia.  Las conductas del sistema “reptil” son difíciles de modificar porque son pre – programadas, inconscientes y automáticas.  El Individuo nace con ellas.  Sólo una capacidad de razonamiento bien desarrollada puede analizar, asumir responsablemente las conductas del sistema “reptil” y sus consecuencias.  Por ello, las estrategias de modificación de conducta, tan populares en educación, sustentadas por teorías basadas en investigaciones con animales, en la actualidad se consideran insuficientes y en algunos casos inadecuadas, porque generalmente reprograman la conducta a nivel básico e inconsciente.

No podemos olvidar, sin embargo, que el “reptil” es un subcerebro de esa computadora portátil, llamada cerebro y que por tanto, lejos de ignorar su existencia, debemos tratar de comprender y guiar su participación positiva en el proceso de aprendizaje.   Por ejemplo, podemos utilizar estrategias en el aula para que el alumno perciba lo que aprende con parte de sus necesidades básicas, que le permitirá sobrevivir en un mundo que requiere de flexibilidad y cambio permanente.  Si por el contrario el alumno trata de responder al solo estímulo de aprobar un examen y pasar de cursos, tratará de sobrevivir dentro del contexto escolar, almacenando información y recordándola hasta el día del examen…pero…aprobará y olvidará.   En este caso no podemos hablar de aprendizajes significativos.

En el tercer cerebro, el de la Supervivencia, el Cerebro Básico, nos organizamos en grupos limitados para defendernos de grupos de otra índole. Formamos diferentes asociaciones, partidos, tribus, religiones y naciones, según nuestros patrones, acciones del pasado y valores que hemos repetido siglo tras siglo.  ¿Por qué esa vieja y siempre necesidad de luchar por el poder, de supervivencia? El instinto del Cerebro Básico nos protege: “tú eres muy poderoso, y yo no quiero perder”

Esta parte del cerebro está formada por los ganglios basales, el tallo cerebral y el sistema reticular. Es el responsable de la conducta automática o programada, tales como las que se refieren a la preservación de la especie y a los cambios fisiológicos necesarios para la sobrevivencia. Algunas veces, es denominado complejo reptiliano porque es típico de los reptiles y tiene un papel muy importante en el control de la vida instintiva.

Cerebro
Cerebro

Alojado en el tronco cerebral, es la parte más antigua del cerebro y se desarrolló hace unos 500 millones de años. Se encuentra presente primordialmente en los reptiles. Los reptiles son las especies animales con el menor desarrollo del cerebro. El suyo, está diseñado para manejar la supervivencia desde un sistema binario: huir o pelear. Tiene un papel muy importante en el control de la vida instintiva. Se encarga de autorregular el organismo. En consecuencia, este cerebro no está en capacidad de pensar, ni de sentir; su función es la de actuar, cuando el estado del organismo así lo demanda.

El complejo reptiliano, en los seres humanos, incluye conductas que se asemejan a los rituales animales como el anidarse o aparearse. La conducta animal está en gran medida controlada por esta área del cerebro. Se trata de un tipo de conducta programada y poderosa y, por lo tanto, es muy resistente al cambio.

Cerebro reptiliano
Cerebro reptiliano

Es el impulso por la supervivencia: comer, beber, temperatura corporal, sexo, territorialidad, necesidad de cobijo, de protección… Es un cerebro funcional, territorial, responsable de conservar la vida.

En el cerebro reptiliano se procesan las experiencias primarias, no verbales, de aceptación o rechazo. Aquí se organizan y procesan las funciones que tienen que ver con el hacer y el actuar, lo cual incluye: las rutinas, los hábitos, la territorialidad, el espacio vital, condicionamiento, adicciones, rituales, ritmos, imitaciones, inhibiciones y seguridad. Es el responsable de la conducta automática o programada, tales como las que se refieren a la preservación de la especie y a los cambios fisiológicos necesarios para la sobrevivencia. En síntesis: este cerebro se caracteriza por la acción.

 El Sistema Básico o reptiliano controla la respiración, el ritmo cardíaco, la presión sanguínea e incluso colabora en la continua expansión-contracción de nuestros músculos. Este primer cerebro es sobre todo como un guardián de la vida, pues en él están los mayores sentidos de supervivencia y lucha y además por su interrelación con los poros de la piel, los cuales son como una especie de interface que poseemos con el mundo externo, este primer cerebro es nuestro agente avisador de peligros para el cuerpo en general.

Mesencéfalo
Mesencéfalo

Permite con rapidez la adaptación por medio de respuestas elementales poco complicadas emocional o intelectualmente. Esta conducta no está primariamente basada en consideraciones basadas en las experiencias previas ni en los efectos a medio o largo plazo.

 Es en este primer cerebro donde las adicciones son muy poderosas, tanto a algo como a alguien o a una forma de actuar.  Por decirlo de alguna forma rápida en este primer cerebro es una herencia de los períodos cavernarios, donde la supervivencia era lo esencial. Este primer cerebro, es el que permite el movimiento de actuar y hacer.  Su carácter más específico desde el punto de vista temporal es su adecuación al presente.

Los estudios neurológicos han encontrado que los animales en el caso de los vertebrados, a medida que van evolucionando, su cerebro se va superponiendo, esto quiere decir que mientras menos complejo es un animal, tiene menos cerebro; y mientras más evolucionado es, tiene más cerebro. El primer grado de evolución, lo encontramos en los reptiles que tienen un cerebro básico o SR (sistema reptil), o tallo cerebral, que cumple ciertas funciones muy sencillas, tales como la de mantenemos vivos (¿será sencilla tal vez?), las conductas automáticas, las instintivas, las de supervivencia y conservación de la especie. Obviamente la función primordial de todos los seres es mantenerse vivos y perpetuarse a lo largo del tiempo. Esta es la función del tallo cerebral. Ese es el centro de la vida, actualmente la ciencia especula sobre la posibilidad de que los árboles también posean ese cerebro rudimentario, el cual les permite entrar en contacto con el medio, sentir y desarrollar algunas conductas adaptativas.  El cerebro básico posee una estructura relativamente sencilla y muy arcaica, funciona sobre la base de conductas estereotipadas y repetitivas. Es el cerebro de actuar o no actuar.

Este cerebro, el más profundo de los tres sistemas, trata acerca de la tierra, acerca de la estabilidad y la seguridad, acerca de la aceptación de la vida tal como se presenta.  Trata sobre la vida, sobre la preservación y la creación en continuum, en vez de en forma definitiva.  La energía sigue sucediéndose siempre, bien sea sin la presencia de la vida humana o con ella.  Es desde esta energía básica que surge la forma humana.  A través de nuestra columna vertebral y el tallo cerebral, hacemos nuestra primera presentación como vida humana.  Estas formaciones son nuestro primer cerebro, el del ritmo básico, del movimiento, de la acción.  Él nos expone a la vida a través de nuestra piel, que ya no se desliza sobre la tierra, como lo hace la serpiente, pero que sin embargo busca adherirse a lo que tenga cerca.

Si notamos las maneras que hemos inventado para estar en la tierra, nos daremos cuenta de nuestro “ser” y de los esfuerzos que hacemos para “estar”:

  1. ·  Para estar seguros, formamos tribus y naciones y familias o al menos parejas.
  2. · Para controlar y dominar a otros, utilizamos nuestro trabajo, nuestros hijos, a Dios y finalmente a nosotros mismos.
  3. · Para formar parte de, o ser partícipes: nos involucramos de cualquier forma posible, sea ésta social, anti – social, positiva, negativa, sea con crimen o buenas acciones, amor, esclavitud, originalidad o adicción.

Paul Maclean encontró seis formas generales de comportamiento asociadas con el Cerebro Básico: rutinización, imitación, comportamiento básico o tropismo, repetición, actuar de nuevo y engañar.

Además, formuló la siguiente lista de comportamientos específicos, que él llamó:

Formas especiales del comportamiento básico:

  1. ·  Selección y preparación del hogar.  Posesión.
  2. · Establecimiento del territorio. Posesión.
  3. · Uso del espacio del hogar.
  4. · Señalamiento de preferencia de sitios.
  5. · Marcar rutas.
  6. · Demarcar el territorio.
  7. · Patrullar el territorio.
  8. · Despliegue de ritual en defensa del territorio, comúnmente utilizando el uso de coloración y adornos.
  9. · Luchas intraespecíficas formalizadas en defensa del territorio.
  10. · Despliegue triunfal en defensas exitosas.
  11. · Asumir posiciones distintivas y colores en señal de rendición.
  12. · Uso de sitios para defecar.
  13. · Hacer correrías.
  14. · La Cacería.
  15. · Regresar a casa.
  16. · El atesoramiento.
  17. · La Formación de grupos sociales.
  18. · Es establecimiento de la jerarquía social por medio del despliegue y de otras maneras.
  19. · El Saludo.
  20. · Acicalarse para aparearse.
  21. · Cortejar con despliegue usando colores y adornos.
  22. · Aparearse.
  23. · Cruzarse y en casos aislados, atender a la cría.
  24. · Reunirse en bandas.
  25. · Migrar.

El Sistema Reptil se caracteriza por ser asiento de la inteligencia básica, es la llamada inteligencia de las rutinas, rituales, parámetros. Sus conductas, en la mayoría, son inconscientes y automáticas. Recibe mensaje del límbico y del neocortex. Se hace cargo de su conducta cuando se ve amenazado por la sanción, generando un comportamiento reactivo. Las personas actúan desde esta estructura en atención a sus necesidades vitales.

El inferior que incluye al tallo cerebral y al cerebelo, se comporta similar al de los reptiles de sangre fría, es instintivo, de respuesta rápida y orientada a la sobrevivencia. El cerebelo controla nuestro sentido del equilibrio. Se en encarga de mantener la seguridad de la persona, causante de respuestas de conformismo, rituales, decepción.

Esta parte del cerebro está formada por los ganglios basales, el tallo cerebral y el sistema reticular.  Es el responsable de la conducta automática o programada, tales como las que se refieren a la preservación de la especie y a los cambios fisiológicos necesarios para la sobrevivencia.  Algunas veces, es denominado complejo reptiliano porque es típico de los reptiles y tiene un papel muy importante en el control de la vida instintiva.

Cerebro reticular
Cerebro reticular

En consecuencia, este cerebro no está en capacidad de pensar, ni de sentir; su función es la de actuar, cuando el estado del organismo así lo demanda.

Desde un punto de vista evolutivo, el cerebro reptiliano es el más primario y está muy relacionado con la piel y con los poros.  Esta área del cerebro controla las necesidades básicas y la reacción de «luchar o volar», la cual se refiere a los cambios en el funcionamiento fisiológico que acompañan al estrés o a la amenaza.

El complejo reptiliano, en lo seres humanos, incluye conductas que se asemejan a los rituales animales como el anidarse o aparearse.  La conducta animal está en gran medida controlada por esta área del cerebro.  Se trata de un tipo de conducta instintiva programada y poderosa y, por lo tanto, es muy resistente al cambio.

En el cerebro reptiliano se procesan las experiencias primarias, no verbales, de aceptación o rechazo.  Aquí se organizan y procesan las funciones que tienen que ver con el hacer y el actuar, lo cual incluye: las rutinas, los valores, los hábitos, la territorialidad, el espacio vital, condicionamiento, adicciones, rituales, ritmos, imitaciones, inhibiciones y seguridad.  En síntesis, este cerebro se caracteriza por la acción.

Mesencéfalo

El Mesencéfalo es una parte del encéfalo que también se le conoce como “Cerebro Medio”. Su estructura está conformada por el tronco del encéfalo el cual conecta a todos los espacios del encéfalo (el puente troncoencefalico, el cerebelo y el diencéfalo). Su posición puede ser deducida por su otra denominación, “Cerebro Medio”, porque el Mesencéfalo está situado en la parte interior central de toda la masa cerebral. A través de esta sección del cerebro, existe un conducto por el que pasa el líquido cefalorraquídeo, el cual es el encargado de la estabilidad mecánica del cuerpo entre otras cosas.

Partes del mesencéfalo
Partes del mesencéfalo

En concreto, la función del Mesencéfalo es la conducción y control de los impulsos motores que van desde la corteza cerebral a la unión de la espina dorsal y en encéfalo (puente troncoencefálico). También es responsable de los impulsos sensoriales que se manifiestan en la médula espinal. Una sección del Mesencéfalo llamada Tubérculos cuadrigéminos superiores se encarga de los movimientos que realizan los glóbulos oculares como respuesta sensorial a cualquier estímulo que provoque al sentido de la vista, esto se debe a que aquí está situado el nervio oculomotor. Los Tubérculos cuadrigéminos interiores registra los estímulos auditivos percibidos por el oído así como también los movimientos de la cabeza relacionados con estos.

En Mesencéfalo para su estudio puede ser dividido en tres partes o caras: una parte anterior de forma triangular en la que están contenidas el quiasma óptico y las cintillas ópticas, que son parte de los ojos, en la parte lateral está el brazo conjuntival conectado con el cuerpo geniculado medial e interno. En la parte posterior están los ya explicados Tubérculos cuadrigéminos, son 4, divididos claramente en superiores e inferiores.

A efectos prácticos, lo vamos a dividir en 3 secciones, a saber: anterior, lateral y posterior.

Anterior

En esta sección nos encontramos con un detalle particular, la fosa interpeducular, una depresión que resulta de la división de los dos pedúnculos cerebrales al separarse del tronco encefálico. Ahora a lo que nos interesa realmente, las esstructuras:

– Tuber cinereum: Como dijimos en otra ocasión, el infundíbulo o tallo hipofisario unía al hipotálamo con la hipófisis. Pues bien, si recordáis, esta glándula sadenohipófisis y neurohipófisis. Si tomamos la porción del infundíbulo que une a la neurohipófisis con el hipotálamo, el tuber cinereum sería como la raíz de dicho tallo. Esta estructura es, además, la única del SNC que produce histamina.

– Tubérculos mamilares: Son como dos pelotas que cuelgan de la base anterior del mesencéfalo. Están implicados en el circuito nervioso del hipocampo (circuito de Papez), de tal modo que están relacionados con procesos como la memoria y el estado de ánimo. Emiten una serie de fibras que se proyectan hacia el núcleo anterior del tálamo, por medio del tracto mamilotalámico.

Lateral

En esta porción nos encontramos con fibras conectivas, básicamente.

  1. Brazo conjuntival superior: Une el tubérculo cuadrigémino superior con el cuerpo geniculado lateral talámico, y con la cintilla, o radiación óptica. De este modo, vemos que tiene importancia en la vía conectiva de la visión, además de en el movimiento coordinado de ambos ojos.
  2. Brazo conjuntival inferior: Une al tubérculo cuadrigémino inferior con el cuerpo geniculado medial. Éste tendrá su importancia con la vía de transmisión de estímulos sonoros (el sentido del oído de toda la vida) hacia la corteza auditiva primaria en el lóbulo temporal.

Posterior

En esta sección nos encontramos con los 4 tubérculos cuadrigéminos (2 superiores y 2 inferiores), de los cuales ya hemos hablado antes.

Otras estructuras importantes

Otras estructuras mesencefálicas que es importante mencionar son la sustancia gris periacueductal (somas de neuronas que hacen escala en el mesencéfalo), la sustancia negra (¿otra vez tu por aquí?) y el núcleo rojo. De aquí la única estructura que necesita ser un poco comentada es el núcleo rojo, cuya función es la de coordinar el movimiento.

Bueno, y hasta aquí hemos llegado con el mesencéfalo. Tal y como dije, no es una estructura muy complicada, más bien es simplona en cuanto a la cantidad de estructuras que tiene, ya que con respecto a su funcionamiento y conformación de las vías conectivas es endiablado como él solo. Ya sólo nos queda el rombencéfalo para terminar con las generalidades del SNC (tened en cuenta que esto es lo más feo, al ser lo que más cuesta de comprender).

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